Fe que camina por nuestras calles

Recuperación de la procesión de Semana Santa en San Sebastián-Donostia, impulsada por un grupo de laicos, por medio de la Cofradía Nuestro Padre Jesús Nazareno, fundada en 1927.

Se ha anunciado con ilusión la recuperación de la procesión de Semana Santa en San Sebastián-Donostia, y creo que merece ser destacada como una gran noticia para nuestra ciudad y para nuestra Diócesis. Volver a las tradiciones no es un gesto de nostalgia vacía, sino un acto de reconocimiento y gratitud hacia quienes, en los inicios, dejaron la semilla plantada. Ellos mantuvieron viva una forma de expresar la fe y la cultura que hoy vuelve a florecer.

Esta recuperación no sería posible sin el esfuerzo generoso de un grupo de laicos comprometidos como Josune, Carmen Clara, dos Ignacios, Javier, Santiago, Thais y tantos otros que, junto a D. Jon, están dedicando su tiempo, su trabajo y su entusiasmo para hacer realidad esta iniciativa. Su entrega silenciosa es un testimonio que merece ser valorado públicamente.

A ellos se han sumado más de 400 cofrades, donostiarras y personas llegadas de otras localidades, incluso de fuera de Gipuzkoa, que han querido colaborar para sacar adelante este proyecto común. Han aparecido portadores, modistas, hojalateros, pintores, electricistas, nazarenos, conductores, floristas, carpinteros… que, aun no siéndolo profesionalmente muchos de ellos, no han dudado en ofrecer sus manos, sus hombros, sus coches, su tiempo, su fe… para hacer realidad la procesión. Esta respuesta demuestra que, aunque a veces parezca lo contrario, la fe sigue presente y viva en nuestra sociedad.

Mención especial merece también el apoyo incondicional de la Iglesia Diocesana de San Sebastián, con su obispo, D. Fernando, a la cabeza, así como la colaboración fraterna de parroquias y Hermandades de Gipuzkoa que han cedido elementos propios de la Semana Santa: imágenes, hábitos de nazarenos y otros enseres necesarios para dar forma y dignidad a esta celebración. Esa comunión eclesial es también un signo de esperanza.

Semana Santa no es solo una tradición estética o cultural: es la celebración central del cristianismo, la muerte y resurrección de Jesús. Es un tiempo de reflexión sobre el sacrificio, la esperanza, el perdón y la vida nueva. Por eso, resulta importante mostrar, sin complejos, nuestro testimonio como cristianos. Esta procesión es, en el sentido más profundo, fe que camina por nuestras calles, una fe compartida que se hace visible, comunitaria y viva.

Especialmente esperanzador es comprobar cuánta gente joven se está sumando a esta iniciativa. En un tiempo donde se habla tanto de vacío y falta de referentes, ver a jóvenes comprometidos con valores profundos es motivo de alegría.

Animo a todos los donostiarras y visitantes a participar en esta renovada procesión, para afianzar su futuro y para que Donostia siga siendo una ciudad con memoria, con fe y con valores. Y, sobre todo, que estos días nos ayuden a mirar con más atención al que más lo necesita.

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Artículo publicado en:

El Diario Vasco: 20260329 Fe que camina por nuestras calles – El Diario Vasco

(Imagen creada con IA)

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