19 de noviembre, Día Mundial del Retrete
Sí, existe. Cada 19 de noviembre se celebra el Día Mundial del Retrete, y aunque suene como una broma de mal gusto o un invento del humor británico, es una fecha oficialmente reconocida por las Naciones Unidas. Porque, aunque no lo parezca, hablar de baños, del retrete, es hablar de salud, dignidad y desarrollo.
El retrete -ese humilde pero majestuoso asiento de porcelana- es uno de los inventos más civilizados de la humanidad. Gracias a él, millones de personas pueden hacer sus necesidades con higiene, privacidad y seguridad. Pero, sorprendentemente, millones de personas en el mundo aún carecen de acceso a servicios de saneamiento seguros. En pleno siglo XXI, casi la mitad del planeta sigue lidiando con lo que nosotros damos por sentado: un baño limpio y una descarga que hace desaparecer los problemas.
En muchos países, especialmente en zonas rurales o de bajos recursos, las heces humanas terminan en ríos, calles o campos abiertos. No solo es un tema desagradable, sino un serio problema sanitario. El agua contaminada con desechos fecales es un cóctel perfecto para enfermedades como el cólera, la diarrea, la hepatitis o la disentería. Y lo más triste es que estas enfermedades siguen cobrando miles de vidas cada año, sobre todo entre los niños. Todo, por la simple falta de un sistema adecuado de saneamiento.
Según la OMS/UNICEF, en el año 2025, existen 3.400 millones de personas que todavía no tienen acceso a servicios de saneamiento gestionados sin riesgos, esto es casi la mitad de la población mundial. Que 354 millones de personas siguen practicando la defecación al aire libre, lo que conlleva un mayor riesgo de enfermedades y otros daños, especialmente en el caso de las mujeres y niñas. Y que cada día mueren unos 1 000 niños menores de cinco años debido al agua insalubre, el saneamiento deficiente y la falta de higiene (OMS, 2023).
Hablar de retretes incomoda. Es un tema que la mayoría prefiere esconder bajo la alfombra, o más bien, bajo la tapa. Pero ese tabú es parte del problema. Porque cuando no se habla de saneamiento, tampoco se invierte en él. Y sin inversión, no hay mejoras ni infraestructura. Mientras tanto, los problemas crecen silenciosamente… aunque a veces también con un olor inconfundible.
El Día Mundial del Retrete no busca que colguemos guirnaldas en el baño ni que compitamos por el váter más reluciente. Su objetivo es mucho más serio: crear conciencia sobre la importancia del saneamiento para la salud pública, la igualdad y la sostenibilidad. Tener acceso a un baño no debería ser un privilegio, sino un derecho humano básico. Un baño digno evita enfermedades, mejora la seguridad de las mujeres y niñas, y protege el medio ambiente.
Así que este 19 de noviembre, cuando tomes asiento en tu trono personal, tómate un momento para reflexionar (sin mirar el móvil, si puedes). Agradece ese sencillo lujo cotidiano y piensa que, en muchas partes del mundo, aún hay personas que darían lo que fuera por tener un retrete que funcione.
Y si alguien te pregunta por qué estás tan pensativo en el baño, puedes responder con orgullo y una sonrisa: estoy celebrando el Día Mundial del Retrete. Por el bien común, literalmente.
Un comentario
Hay días para todo… suena un tanto a broma, pero ¡cuánto tenemos que agradecer a la vida la oportunidad que nos ha dado y el lugar dónde nos la está dando!